Y entendió que, antes de que encarnara dentro de su vientre, ella y su hijo ya eran lo mismo, y lo seguían siendo. Nunca había habido pérdida ni separación. Nunca había habido cuerpos diferenciados entre madre e hijo.
Laura Esquivel
Y entendió que, antes de que encarnara dentro de su vientre, ella y su hijo ya eran lo mismo, y lo seguían siendo. Nunca había habido pérdida ni separación. Nunca había habido cuerpos diferenciados entre madre e hijo.