Y después el sollozo. Otra vez el llanto suave pero agudo, y la pena haciendo retroceder su cuerpo.—Han matado a tu padre.—¿Y a ti quién te mató, madre?
Juan Rulfo
Y después el sollozo. Otra vez el llanto suave pero agudo, y la pena haciendo retroceder su cuerpo.—Han matado a tu padre.—¿Y a ti quién te mató, madre?