Y, de repente, quiero tocarlo.No un empujón, no un golpe, ni siquiera un abrazo amistoso. Quiero sentir los pliegues de su piel, conectar sus pecas con lineas invisibles, cepillar mis dedos en el interior de su muñeca.
Stephanie Perkins
Y, de repente, quiero tocarlo.No un empujón, no un golpe, ni siquiera un abrazo amistoso. Quiero sentir los pliegues de su piel, conectar sus pecas con lineas invisibles, cepillar mis dedos en el interior de su muñeca.