Salvo unas cuantas excepciones, la élite política británica, a diferencia de la élite intelectual mayoritariamente socialista, encontró muy difícil aceptar que el imperio tenía que desaparecer como precio a pagar por la victoria.
Niall Ferguson
Salvo unas cuantas excepciones, la élite política británica, a diferencia de la élite intelectual mayoritariamente socialista, encontró muy difícil aceptar que el imperio tenía que desaparecer como precio a pagar por la victoria.