Al final de cuentas, no es tan grande la diferencia entre ayudar a un ciego para robarle luego y cuidar de un viejo caduco y baboso con el ojo puesto en la herencia.
Jose Saramago
Al final de cuentas, no es tan grande la diferencia entre ayudar a un ciego para robarle luego y cuidar de un viejo caduco y baboso con el ojo puesto en la herencia.