Lo repugnante puede resultar atractivo a veces. Aterrador, amenazante, pero también tentador. Como cuando nos acercamos a algo que huele mal, pero no podemos dejar de aspirar el hedor.
Henning Mankell
Lo repugnante puede resultar atractivo a veces. Aterrador, amenazante, pero también tentador. Como cuando nos acercamos a algo que huele mal, pero no podemos dejar de aspirar el hedor.