Cuando dieron por fin con la casa, Abrenuncio se despidió en la puerta con una sentencia de Horacio.«No sé latín», se excusó el marqués.«Ni falta que hace», dijo Abrenuncio. Y lo hizo en latín, por supuesto.
Gabriel Garcia Marquez
Cuando dieron por fin con la casa, Abrenuncio se despidió en la puerta con una sentencia de Horacio.«No sé latín», se excusó el marqués.«Ni falta que hace», dijo Abrenuncio. Y lo hizo en latín, por supuesto.