Francia era la mejor nación, la más culta e inteligente del mundo, eso repetían y repetían; así pues, por tanto, no tenía nada que aprender de los ordinarios alemanes, de los toscos anglosajones ni de nadie más.
Edward Rutherfurd
Francia era la mejor nación, la más culta e inteligente del mundo, eso repetían y repetían; así pues, por tanto, no tenía nada que aprender de los ordinarios alemanes, de los toscos anglosajones ni de nadie más.