—Le ruego que dejemos a Dios y a sus ministros a un lado. —Ah, eso quisiera yo. Porque cambiar el signo de los tiempos no es asunto de Dios, sino de los hombres. De
Arturo Pérez-Reverte
—Le ruego que dejemos a Dios y a sus ministros a un lado. —Ah, eso quisiera yo. Porque cambiar el signo de los tiempos no es asunto de Dios, sino de los hombres. De