Con lo que asegurar un techo, una mujer, un puchero caliente. Ese triple pensamiento, o su recuerdo bajo esta lluvia, basta para producirle una inmediata y tranquila desesperación. Una intensa melancolía.
Arturo Pérez-Reverte
Con lo que asegurar un techo, una mujer, un puchero caliente. Ese triple pensamiento, o su recuerdo bajo esta lluvia, basta para producirle una inmediata y tranquila desesperación. Una intensa melancolía.