Las aves domésticas se distinguen de las de corral en que las guardamos en jaulas exclusivamente para satisfacer el placer estético. El nuestro, claro. Del placer que sienten las aves condenadas a ver a sus dueños, no sé nada.
Wislawa Szymborska
Las aves domésticas se distinguen de las de corral en que las guardamos en jaulas exclusivamente para satisfacer el placer estético. El nuestro, claro. Del placer que sienten las aves condenadas a ver a sus dueños, no sé nada.