Pero la fama también tenía su precio. No paraban de dar entrevistas y de ser reclamados en todas partes y Pierre, disminuido por la enfermedad, se sentía angustiado por el tiempo que eso les robaba del trabajo.
Rosa Montero
Pero la fama también tenía su precio. No paraban de dar entrevistas y de ser reclamados en todas partes y Pierre, disminuido por la enfermedad, se sentía angustiado por el tiempo que eso les robaba del trabajo.