I am not in the habit', said Don Quixote, 'of despoiling those whom I vanquish, nor is it a custom of chivalry to take their horses and leave them on foot, unless the victor has lost his own horse in...
Finalmente, la doncella del aguamanil vino, y acabaron de lavar a don Quijote, y luego la que traía las toallas le limpió y le enjugó muy reposadamente; y, haciéndole todas cuatro a la par una grande...
Deteneos y sed más bien criado, y dadme cuenta de lo que os he preguntado; si no, conmigo sois todos en batalla. Era la mula asombradiza, y al tomarla del freno se espantó de manera que, alzándose en...
Aquella noche se leía en El Messager: Despacho telegráfico: El rey don Carlos ha huido de Bourges, y ha entrado en España por la frontera de Cataluña. Barcelona se ha sublevado en favor suyo.
And yet the power of thought has always been so far beyond us that the main difference between men and animals is: they can think and we can’t.
A la guerra me lleva mi necesidad; si tuviera dineros, no fuera, en verdad.
Ingratitude is the daughter of pride and one of the greatest sins we know...
In his imagination he saw what he did not see and what was not there...
But once more I say do as you please, for we women are born to this burden of being obedient to our husbands, though they be blockheads
Facts are the enemy of truth.
The reason for the unreason with which you treat my reason , so weakens my reason that with reason I complain of your beauty.
—Señor, yo soy hombre pacífico, manso, sosegado, y sé disimilar cualquiera injuria, porque tengo mujer y hijos que sustentar y criar. Así que, séale a vuestra merced también aviso, pues no puede ser m...
— Si fueras caballero, como no lo eres, ya yo hubiera castigado tu sandez y atrevimiento, cautiva criatura.
— No —dijo creyendo a su imaginación, y esto, con voz que pudiera ser oída—; no ha de ser parte la mayor hermosura de la tierra para que yo deje de adorar la que tengo grabada y estampada en la mitad...
¿Qué gigantes?
»No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería.
«No son los tiempos tan malos ni el terruño tan estéril como afirman los de fuera y más aún los de dentro de casa. Quizás no demos todo el fruto conveniente; pero flores ya hay; y viéndolas y admiránd...
¡No milagro, milagro, sino industria, industria!
Y pensar que otra alguna hermosura ha de ocupar el lugar que en mi alma tiene es pensar lo imposible.
Y dieron licencia para que a este precio se pueda vender, y mandaron que esta tasa se ponga al principio del dicho libro, y no se pueda vender sin ella.