Nada que hubiera terminado era una pena. Una pena eran el hoy el ahora, las incontables horas y días que había perdido, que sólo aguanté, que no trajeron regalos ni conmociones.
Hermann Hesse
Nada que hubiera terminado era una pena. Una pena eran el hoy el ahora, las incontables horas y días que había perdido, que sólo aguanté, que no trajeron regalos ni conmociones.