Los regímenes estalinistas tenían que apoyarse en el aparato del Estado (escuelas, policía secreta, etcétera) para imponer el optimismo, pero las democracias capitalistas confían en el mercado para que les haga el trabajo.
Barbara Ehrenreich
Los regímenes estalinistas tenían que apoyarse en el aparato del Estado (escuelas, policía secreta, etcétera) para imponer el optimismo, pero las democracias capitalistas confían en el mercado para que les haga el trabajo.