Mas no lo imagino haciendo magia negra en la trastienda. Ni siquiera fue masón, como él mismo confiesa en El siglo de Luis XV... Tenía deudas, los editores y los acreedores lo acosaban demasiado para andar perdiendo el tiempo.
Arturo Pérez-Reverte
Mas no lo imagino haciendo magia negra en la trastienda. Ni siquiera fue masón, como él mismo confiesa en El siglo de Luis XV... Tenía deudas, los editores y los acreedores lo acosaban demasiado para andar perdiendo el tiempo.