Un libro leído a medias es una aventura amorosa incompleta.
Doña Lorena, una bibliotecaria sabia que rondaba por allí por las tardes, siempre me preparaba una pila de libros que denominaba «las lecturas que toda señorita debe leer y que nadie quiere que lea»....
De hecho, ¿qué es leer sino dibujar en el silencioso cinematógrafo de nuestra mente una de las cosas que el escritor nos describe con letras?
Por eso, al final el mundo es invadido por Tlön, la realidad se disuelve y se altera. El narrador se refugia nuevamente en la lectura; en otro tipo de lectura esta vez, una lectura controlada, minucio...
Lo que me interesa señalar en el bellísimo final de «Trön...» es algo que encontraremos en muchos otros textos de Borges: la lectura como defensa. La quietud a la que alude la hipálage está en el acto...
Las obras de los grandes poetas aún no han sido leídas por la humanidad -sólo los grandes poetas son capaces de leerlas-. Las masas, sin embargo, las leen como si leyeran las estrellas…; si hay suerte...
Ni siquiera tenía ánimos para concentrarse en la lectura.