No era el deseo de aprender, de triunfar, lo que te confinaba en la biblioteca, sino de marearte, intoxicarte, perderte en esas materias —ciencias o letras, daba igual— para no pensar, para ahuyentar los recuerdos dominicanos. —Pero,
Mario Vargas Llosa
No era el deseo de aprender, de triunfar, lo que te confinaba en la biblioteca, sino de marearte, intoxicarte, perderte en esas materias —ciencias o letras, daba igual— para no pensar, para ahuyentar los recuerdos dominicanos. —Pero,