Pero cada uno de los hombres no es tan solo él mismo; es también un punto único, particularismo, importante siempre y singular, en el que se cruzan los fenómenos del Mundo, sólo una vez de aquel modo y nunca más.
Hermann Hesse
Pero cada uno de los hombres no es tan solo él mismo; es también un punto único, particularismo, importante siempre y singular, en el que se cruzan los fenómenos del Mundo, sólo una vez de aquel modo y nunca más.