¡Ah, y sin embargo te maté! Y he sido yo quien te ha matado, yo, que veía como a través de un muro de vidrio, sin poder tocarlo, tu rostro mudo y ansioso. ¡Yo, tan estúpido, tan ciego, tan egoísta, tan cruel!
Ernesto Sabato
¡Ah, y sin embargo te maté! Y he sido yo quien te ha matado, yo, que veía como a través de un muro de vidrio, sin poder tocarlo, tu rostro mudo y ansioso. ¡Yo, tan estúpido, tan ciego, tan egoísta, tan cruel!