—Ya sabe usted que, según la Cábala, Dios posee un nombre terrible y secreto... —El Tetragrammaton. —Eso es. En sus cuatro letras se apoyan la armonía y el equilibrio del universo... Se lo adivirtió e...
—Una vez me dijiste algo —recordó él—. «Me gusta que hagas lo que otros se resignan a soñar.»
—Una mujer perspicaz —continúa ella— adivina al pedante en la tercera frase, y es capaz de ver el talento del que guarda silencio.
—Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.
—Una cosa es que uno dé la vida por su deber, si hace falta, y otra que se engañe sobre la naturaleza de reyes y gobiernos...
—Una biblioteca no es algo por leer, sino una compañía —dijo, tras dar unos pasos más—. Un remedio y un consuelo.
—Sus compatriotas son refractarios a demasiadas cosas. Ni el fascismo ni el comunismo calan de verdad en ellos; he visto allí más oportunistas que gente con ideas firmes... Sólo el anarquismo encaja c...
—Somos peones en un juego de otros.
—Goûtons un peu ce simulacre de bonheur
—El hombre es infeliz porque ignora a la naturaleza. Incapaz de interrogarla de modo científico, no percibe que ésta, desprovista tanto de maldad como de bondad intrínsecas, se limita a seguir leyes i...
—Dormidos al borde de un abismo que los cortesanos y los oportunistas cubren de flores —concluye, casi poético.
—Con tanta normalidad, quiero decir. Siempre pensé que iba acompañado de pasiones o arrebatos. Lo de antes fue un acto casi burocrático.
—Bendito el cura que la bautizó a usted, hermosa.
—Apatía y resignación, son las palabras nacionales
¿Han podido las naciones, a no faltarles el juicio, conferir a los que hacen depositarios de sus derechos el de hacerlos constantemente desgraciados?
«Ognuno deve dipingere la sua parte. Quello che ha visto. Quello che vede.» «Prima di morire?» «Certo. Prima di morire. Nessuno dovrebbe andarsene senza lasciarsi alle spalle una Troia che brucia.»
«Es posible que los hombres que fueron acariciados por muchas mujeres encaren sus horas finales con más decisión y con menos miedo»...
Quien vive hoy puede luchar mañana.
Por mucho que nuble, la sombra siempre termina despuntando cosida a los pies de uno. Y nadie puede escapar de su propia sombra.
La certeza de moverse a sus anchas por un paisaje hostil, desolado como la vida misma, con la confortable sensación de que nada propio se dejaba atrás, y nada había por delante lo bastante terrible co...