Se había ido, y lo único que quedaba era el espacio en que habías crecido en torno a ella, rodeándola, como crece un árbol rodeando una cerca.
Después de exigir mi marcha, ya no posees jurisdicción en lo concerniente a mi salud.
Así pues, él hizo lo más difícil que había hecho en su vida: cogió el sombrero y se fue. Y si el hombre que una vez fue el chico que prometió no enamorarse de ninguna otra muchacha mientras viviera cu...
Le había costado mucho recuperarse del amor frustrado y temía que si oyera su voz por un instante volvería a naufragar en la misma pasión obstinada de antes.