El juego es un placer siempre grosero, a veces malsano. El hombre atacado de esta enfermedad no puede menos de padecer otras. Es un vicio que nunca va solo.
Jules Verne
El juego es un placer siempre grosero, a veces malsano. El hombre atacado de esta enfermedad no puede menos de padecer otras. Es un vicio que nunca va solo.