Había seguido la senda de Zaratustra: había compartido su estado de madurez, había trascendido de sí mismo tendiendo la mano a otros y vivido de una manera que habría estado dispuesto a repetir una y otra vez por toda la eternidad.
Irvin D. Yalom
Había seguido la senda de Zaratustra: había compartido su estado de madurez, había trascendido de sí mismo tendiendo la mano a otros y vivido de una manera que habría estado dispuesto a repetir una y otra vez por toda la eternidad.