Papá me enseñó a coquetear con todo el mundo, chicas y chicos, y acabé por considerar el encanto -y no la cortesía o la franquza, o incluso la decencia- la principal virtud mundana
Hanif Kureishi
Papá me enseñó a coquetear con todo el mundo, chicas y chicos, y acabé por considerar el encanto -y no la cortesía o la franquza, o incluso la decencia- la principal virtud mundana