Los invitados, que habian venido tan elegantemente vestidos a la fiesta de cumplea*os, nos rodearon, pronunciando esas frases consoladoras que dice la gente cuando la verdad es que no hay nada que decir
V.C. Andrews
Los invitados, que habian venido tan elegantemente vestidos a la fiesta de cumplea*os, nos rodearon, pronunciando esas frases consoladoras que dice la gente cuando la verdad es que no hay nada que decir