La inocencia y el ruego estaban reflejados en el abrazo de los amantes cuyos labios no llegaban a tocarse: inmovilizados juntos, pero separados por toda la eternidad.
Sylvain Reynard
La inocencia y el ruego estaban reflejados en el abrazo de los amantes cuyos labios no llegaban a tocarse: inmovilizados juntos, pero separados por toda la eternidad.