Pero por supuesto, eso depende de quién lo haga. Si lo hiciera Al Gore, podría conseguir un segundo premio Nobel de la Paz; si fuera Hugo Chávez, probablemente recibiría pronto una visita de los aviones de combate estadounidenses.
Steven D. Levitt
Pero por supuesto, eso depende de quién lo haga. Si lo hiciera Al Gore, podría conseguir un segundo premio Nobel de la Paz; si fuera Hugo Chávez, probablemente recibiría pronto una visita de los aviones de combate estadounidenses.