La realidad acaba por adaptarse a nuestros sueños... y a veces también a nuestras pesadillas.
El mundo no se rige por la necesidad, sino por el azar.
Universo eterno y ordenado resulta mucho más consolador que esa atroz estupidez del ciego azar. Pero
Mundo cambia constantemente y no está regido por la necesidad, sino por el azar. Por el más insufrible, estúpido e inadmisible azar.
Por azar. Por puro y ciego azar, como sucede todo en este mundo.
Me asustó tanta belleza, porque la belleza es la mezcla de lo hermoso y lo terrible.
Porque cada cual es dueño de su destino... o al menos debe actuar como si lo fuera.
Todo poder lleva en sí mismo el ansia de perpetuarse, la tentación de lo absoluto.
El comité se convirtió en una casta y se creó una religión para justificar los privilegios.
—Los sacerdotes hicimos un pasado a nuestra medida y reescribimos la Historia del mundo. Conscientes de que el saber es la llave del poder, nos apropiamos de los conocimientos existentes. Los adelanto...
—Ahí reside nuestra grandeza: aun conociendo nuestra insignificancia, aspiramos al máximo. Lo que nos humaniza, lo que nos diferencia de los animales, es precisamente esa desfachatada ambición de ser...
El principio de la infinita pérdida, el comienzo de ese imparable decaer que era el vivir.
Pero soy humana y, como tal, contradictoria y llena de inconsecuencias.
La realidad, aunque rebelde, termina por parecerse a nuestros sueños, si éstos se sueñan con la suficiente perseverancia.
Que el mundo no se rige por la necesidad, sino por el azar. Es ésta una sabiduría muy dolorosa, desde luego, porque supone admitir el sinsentido de la existencia. Bajo este punto de vista, todo, desde...