Qué suerte tenían aquellos para quienes la existencia del ser supremo no había sido nunca un problema, sino una certeza gracias a la cual el mundo se les ordenaba y todo encontraba su explicación y razón de ser.
Mario Vargas Llosa
Qué suerte tenían aquellos para quienes la existencia del ser supremo no había sido nunca un problema, sino una certeza gracias a la cual el mundo se les ordenaba y todo encontraba su explicación y razón de ser.