Me gustaría aceptar, se lo confieso. No me importa que esté mal visto, pero no puedo: es por los gatos. —¿Los gatos? —Sí. Tenemos muchos, y yo los cuido. Por eso tenía que volver a casa cuanto antes.
James M. Cain
Me gustaría aceptar, se lo confieso. No me importa que esté mal visto, pero no puedo: es por los gatos. —¿Los gatos? —Sí. Tenemos muchos, y yo los cuido. Por eso tenía que volver a casa cuanto antes.