Hasta el ámbito académico, que uno podía considerar un reducto seguro para los gruñones y misántropos, está empezando a sufrir las incursiones del pensamiento positivo.
Barbara Ehrenreich
Hasta el ámbito académico, que uno podía considerar un reducto seguro para los gruñones y misántropos, está empezando a sufrir las incursiones del pensamiento positivo.