“
—¿Es usted desgraciado? —continué. —No puedo decir que lo sea. —¿Disfruta de la vida? —No puedo decir que disfrute… Vacilé, con miedo a estar yendo demasiado lejos, a estar desnudando a un hombre hasta dejar al descubierto alguna desesperación oculta, inadmisible, insoportable. —No disfruta usted de la vida —repetí, un poco titubeante— . ¿Cómo se siente usted, entonces, respecto a la vida? —No puedo decir que sienta nada. —¿Pero se siente usted vivo? —¿Que si me siento vivo? En realidad no. Hace muchísimo tiempo que no me siento vivo.
Oliver Sacks