Siete vestidos pueden ser toda una vida: el claro de la primera mañana, el de regar las hortensias, el de tirar piedras al río, el de aquella noche que se quemó el mantel de fiesta con un cigarrillo....
Cuando yo era niña mi madre me decía 'querida'; era una palabra. Cuando iba a la escuela la maestra me decía 'querida'; era otra palabra. Pero la primera vez que Mauricio, sin voz casi, me dijo '¡quer...